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Democracia productiva: el ciudadano fabricante

Imagínate -si no la has visto ya- una impresora de cosas. Ves lo que quieres en tu pantalla, le das los últimos retoques si los necesita, ajustas el tamaño y le das a imprimir. Puede ser una mano ortopédica en la que has podido escoger el modelo, la forma de los dedos, la distancia y el tipo de ajuste al muñón. Al cabo de un rato, has fabricado tu mano. La tuya: a tu medida, a tu gusto, ajustada a tus necesidades. Mucho más valor a una fracción del coste.

Puede ser cualquier cosa que se te ocurra o que ya se le haya ocurrido a otro. El tumor que permitirá a los cirujanos operar con precisión y salvar una vida, un jersey imposible con manga capucha que no existía minutos antes, una bici con el cuadro de madera, cualquier utensilio, pieza de recambio, instrumento musical o joya en la que puedas pensar.

El FAB10 reunió en Barcelona justo antes del verano a más de 500 makers de los 350 fablabs que hay ahora mismo dispersos por los cinco continentes. Todos disponen de una serie de máquinas de fabricación 3D, cortadoras láser y de impresión de circuitos electrónicos similar, están permanentemente conectados y comparten muchos de los diseños que realizan.

De la idea a los planos, de los planos a la nube, de la nube a la pantalla, de la pantalla a la cosa. En tu casa, en tu barrio o a un golpe de ratón. Viaja la información, no los materiales. La fábrica es bella, la fábrica es pequeña, lo pequeño es hermoso, lo hermoso se reconoce y se contagia. Mejores diseños, probados y mejorados una y otra vez, modulares, compatibles, intercambiables, transformables, reprogramables, reciclables y personales.

Las necesarias, no sobran cosas y más cosas. Menos camiones en nuestras carreteras y en nuestras ciudades. Menos centros posurbanos, menos periferias industriales, menos vertederos más allá. Más ideas que primero se prueban y luego se juzgan porque es más barato, más rápido y más sencillo fabricar que especular. Mas ciudadanos inventores en una sociedad más creativa. Más conciencia real de nuestras capacidades. Más autonomía personal.

Yo fabrico, tú fabricas, ella fabrica, nosotros fabricamos. Los ciudadanos conjugamos verbos nuevos.

Por @JaviCreus, publicado en nuestra revista amiga Yorokobu

 

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