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El smartphone nos hará iguales

Por fin una buena noticia: la industria del móvil nos quiere. Nos quiere a los que ya estamos enganchados, quiere que hagamos mas cosas, compremos mas aplicaciones y consumamos mas conexión. Pero quiere sobre todo a los que aún no participan de la fiesta.

Y tanto nos quiere que está empeñada en que los sistemas operativos sean abiertos, en que las aplicaciones sean fáciles de programar, en que estén disponibles sin descarga y sin pasar necesariamente por plataformas centralizadas, en que un buen smartphone cueste 30 dólares y un móvil con prestaciones sobre los 15. Curiosamente, los que mas nos quieren son los que menos nos tienen. Operadoras que ven desdibujado su papel ante la dominancia del terminal y sus ecosistemas de aplicaciones. Fabricantes masivos que querrían prescindir del pago de licencias.

Android (Google) adelantó a IOS (Apple) abriendo su sistema operativo a fabricantes y desarrolladores, pero no del todo. Las nuevas propuestas (Firefox OS, Ubuntu, Sailfish) beben de Linux, son completamente abiertas (disponibles por cualquiera, sin perdón ni permiso), y promueven las aplicaciones en Html 5, la versión para pantalla táctil del lenguaje de programacion web.

Ahora súmale aplicaciones como Viber o Whatsup, que te permiten hablar, enviar mensajes, fotos o videos gratis o por un euro al año. Súmale también todos los desarrollos web que existen ya. Suma los ocho millones de personas que ya programan en Html, muchas de ellas en zonas emergentes, y todos los jóvenes que con instrumentos como code.org aprenderán a programar en los próximos años.

Los modelos de negocio abiertos, basados en recursos compartidos, empiezan a ser frecuentes en todos los sectores. Cada vez es más difícil que un solo agente consiga establecer un estándar y mantenerlo durante mucho tiempo cuando uno (o varios competidores, como en este caso) son capaces de proponer una plataforma abierta al conjunto del sistema.

Las consecuencias están por ver, pero podemos anticipar algunas: se rebajan notablemente las barreras de entrada, se estimula la creatividad y la innovación, se crean nuevas oportunidades. Esta es la promesa del nuevo smartphone abierto, ojalá se cumpla. Mientras, no está de más recordar a George Orwell en Rebelión en la granja: “todos los animales somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros”.

Este artículo fue publicado por Javier Creus en la revista Yorokobu.

 

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